(Madrid 1580-Villanueva de los Infantes, Ciudad
Real, 1645) Escritor español.
Una de las figuras más representativas de la
literatura del siglo XVII español. Su obra entronca con la llamada corriente
conceptista, de la que fue el iniciador.
De familia acomodada, cursó sus estudios en los
jesuitas, y después en Alcalá de Henares y Valladolid. En esta ciudad estudió
también teología y matemáticas. Su actividad social y su gran personalidad le
enfrentaron a Góngora, con quien mantuvo una gran rivalidad a lo largo de toda
su vida. En 1613 se trasladó a Italia, como consejero del duque del duque de
Osuna, y desempeñó importantes funciones al servicio de la policía española en
aquel país. Al morir el duque de Osuna, Quevedo fue desterrado a Torre de Juan
Abad (1620). Sin embargo, cuando ocupó el poder el conde-duque de Olivares,
volvió a la corte. En 1634 se casó, aunque el matrimonio duró poco. En 1639, a
causa de unos escritos contra el duque que se le atribuyeron, fue encarcelado
en San Marcos de León, donde permaneció cuatro años. En 1644 se le otorgó la
libertad, y murió un año más tarde.
De su producción literaria cabe destacar su única
novela titulada ``Vida del Buscón llamado Pablos´´, que escribió entre 1603 y
1604. Pertenece al género picaresco y es una de sus obras más logradas.
Escribió, además, tratados de carácter político, como la conocida ``Política de
Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás´´, o vidas de santos o tratados
de carácter filosófico y moral como ``La cuna y la sepultura para el
conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas´´. Cultivó, además, la
crítica literaria contra el gongorismo y sus seguidores. Utilizó excelentemente
el estilo satírico, que alcanza su máxima expresión en la obra ``Sueños´´,
donde describe las costumbres de su época.
Además de gran prosista, Quevedo es uno de los
mayores poetas de la literatura española. Cultivó temas muy variados; así,
destaca la poesía de tipo satírico y político o de tema burlesco, como el
conocido soneto ``Érase un hombre a una nariz pegado´´. No faltan en su
producción los poemas que atacan a Góngora. Pero sobre todo su valor poético
radica en los poemas de carácter filosófico, donde la desilusión, la melancolía,
el paso del tiempo y la muerte son sus temas principales. Los sonetos amorosos
tienen también gran calidad y fuerza expresiva.
Su obra es su fiel reflejo del conceptismo, consistente
en utilizar el mínimo de palabras y expresar a través de ellas la máxima idea o
concepto, es decir, lo contrario del culteranismo de Luis de Góngora, el
acérrimo enemigo de Quevedo.
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